El terremoto de 1985 en la CDMX y la participación ciudadana.

 A 37 años del terremoto en la CDMX



El jueves 19 de septiembre de 1985 un terremoto sacudió a México a las 7:17 de la mañana, alcanzando una magnitud de 8.1 grados en la escala Richter. El epicentro del movimiento telúrico se localizó en el océano Pacífico, cerca de la desembocadura del río Balsas, en la costa del estado de Michoacán. Las zonas afectadas fueron el centro, sur y occidente del país. El temblor provocó daños severos en cientos de edificios de la capital y cambió por completo la imagen de la Ciudad de México, no se conoce el número exacto de víctimas, las pérdidas económicas superaron los 4 mil millones de dólares. Hasta el momento es el más significativo y dañino, registrado en la historia contemporánea del país. La réplica ocurrió un día después, la noche del 20 de septiembre. También tuvo una enorme repercusión en la capital mexicana, donde terminaron de colapsar estructuras y edificios reblandecidos el día anterior.

La ausencia de medidas de organización civil y la inacción y desorganización gubernamentales condujeron a la sociedad a un estado de caos absoluto posterior al sismo, cuyas consecuencias se sumaron a las de la catástrofe natural. Ante la parálisis y reacción tardía de los gobiernos federal y de la capital del país, la población civil se organizó de manera espontánea y demostró su solidaridad para ayudar a sus hermanos en desgracia. Sin herramientas ni maquinaria, los ciudadanos, los vecinos, removieron con sus manos los escombros para rescatar a las víctimas, auxiliar a los heridos y resguardar o dar cobijo a los sobrevivientes que perdieron a sus familiares.

Solidaridad de todos los mexicanos, la lección que dejó el terremoto.
 

La ciudad estaba incomunicada, sin luz, con el riesgo de posibles explosiones por fugas de gas, pero nada importó, la sociedad civil se empezó a organizar y pronto se armaron cuadrillas de rescate, surgió el grupo “Topos”, los servicios de emergencias como los bomberos, socorristas y policías actuaron por su cuenta y por instinto, ante la falta de coordinación o estrategias de las autoridades ausentes que mantuvieron su inacción y falta de comunicación por horas. Eso no importó, la gente se puso a remover escombros, ayudaron a los vecinos, crearon sus propias redes de comunicación, improvisaron camillas y medios de trasporte para llevar a los heridos a los hospitales. De la organización y solidaridad de los mexicanos surgió el concepto de sociedad civil.

 

Esa experiencia forzó la creación de un Sistema Nacional de Protección Civil para prevenir la seguridad de los ciudadanos y aminorar los daños por desastres naturales, no sólo por sismos sino también por huracanes, inundaciones, desgajamientos de tierras, reblandecimiento de tierra o desbordamiento de ríos que cada año impactan a México. Además del sistema de alerta sísmica, se establecieron programas para crear la cultura de la prevención en escuelas y centros de trabajo y ensayar, mediante simulacros, las acciones en caso de sismo.

La colaboración de diversos países fue numerosa: 220 vuelos provenientes de 37 países distintos con alimentos, enseres, carpas de rescate y personal voluntario. El material de rescate sumó entre el 20 de septiembre y el 9 de octubre unas 1mil 336 toneladas. No obstante, la administración de la ayuda humanitaria por parte del gobierno de Miguel de la Madrid Hurtado fue motivo de sospecha y críticas, así como acusaciones de distribución irregular, mala administración e incluso corrupción, cuya reacción ante la tragedia fue tardía e incluso cuestionada durante varios años. Además, rechazó, la ayuda internacional y evitó divulgar cifras reales sobre la tragedia. Esta desgracia despertó la solidaridad de los mexicanos. Algunos autores sostienen que este terremoto contribuyó al surgimiento de una nueva sociedad organizada para participar en la resolución de asuntos de orden público. La sociedad dejó de esperar respuestas del gobierno y construyó sus propias soluciones. 

 

La Plaza de la Solidaridad fue construida en memoria de las víctimas del terremoto de 1985 
en el perímetro donde se derrumbara el Hotel Regis

En la actualidad se conmemora a las víctimas del terremoto de 1985 en tres sitios en Ciudad de México: la Plaza de la Solidaridad, ubicada en un predio cuyos edificios todos se vinieron abajo; el Parque del Sol, construido en el lugar donde estuvo el Edificio Nuevo León en Tlatelolco; y el Monumento a la Costurera, contiguo al local de la Asociación de Costureras y Costureros 19 de septiembre.

https://www.bbc.com/mundo/noticias/2014/09/140926_mexico_topos_terremoto_hr






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